Dos de los máximos pintores de la historia de la plástica vuelven a ser noticia en estos días.

Un dibujo original del español Pablo Picasso, que había estado desaparecido por casi 100 años y fue localizado en el MET (Museo Metropolitano de Arte) de la ciudad de Nueva York, será subastado mañana en Barcelona, publicó la agencia Télam. El remate, con precio de salida 40.000 euros que se estima que llegue a los 100.000 euros, estará a cargo de la casa Subarna.

Se trata de uno de los estudios preparatorios que el creador realizó para su célebre obra “La comida del ciego”, finalizada en 1903, que estaba actualmente exhibido en el MET; es una de las escasas creaciones de la llamada etapa azul, una de las más conocidas por el público.

“Cuando se trata de grandes nombres, por lo general y en un primer momento se suele desconfiar, ya que habitualmente se trata o de reproducciones o copias. Sin embargo, al verlo al natural, la primera impresión fue positiva dada la seguridad del trazo y de la firma”, dijo a la prensa el experto Juan Carlos Bejarano.

“Además, el soporte era una tarjeta postal, un material reutilizado y humilde, muy acorde con la pobreza en la que se hallaba sumergido por aquellos años Picasso: solo quedaba verificar si la obra aparecía reproducida en el famoso y enciclopédico catálogo razonado de Zervos, y así fue”, agregó.

La firma que aparece en la reproducción de Zervos era falsa, lo que motivó a que más tarde, hacia finales de los años 1950 o principios de los 1960, el propio Picasso la firmara. Una prueba de que se trata del mismo dibujo es que aún se puede observar el desgastado trazo de aquella primera rúbrica, cerca de la más reciente y auténtica.

Según la casa de subastas, esta es la primera vez que la obra se muestra al público en color y con la firma autógrafa del artista malagueño. Hay estudios que revelaron que se trata de una obra vinculada con la ciudad de Barcelona, que fue realizada en agosto de 1903 en Tiana, donde el pintor se alojaba en la casa de la familia Reventós.

DESAPARECIDO. El dibujo de Picasso pertenece a su período azul.

El otro exponente de la plástica que gana titulares en el mundo es Rafael, autor de un cuadro al óleo de San Pedro atribuido recientemente a su arte, punto central de su exposición por primera vez al público en 37 años en el Vaticano que estará abierta hasta el 9 de enero.

De este modo, continúan las conmemoraciones por los 500 años de la muerte del pintor y arquitecto italiano, interrumpidas en 2020 por la pandemia, y que incluyeron un seminario dedicado a destacarlo como un “artista imprescindible” por el legado que exhiben los Museos de la Santa Sede.

“Rafael es una figura imprescindible para la colección vaticana”, describió a Télam la directora de los Museos, Barbara Jatta, al detallar las actividades con las que la institución cierra en 2021 las conmemoraciones iniciadas el año pasado. “Aquí esta rodeado de su puntos máximos, como los tapices que diseñó para la Capilla Sixtina que expusimos en 2020, además de lo hecho en las estancias y las logias”, resumió la experta.

Nacido en Urbino, casi 300 kilómetros al norte de Roma en el seno de la familia Sanzio, el artista renacentista se ha convertido en un ícono de la “ciudad eterna”, al punto que está presente en los tres lugares más visitados de la capital italiana: enterrado en el Panteón; con sus obras en los Museos Vaticanos; y con sus decoraciones en la denominada Domus Aurea, el espectacular complejo subterráneo a metros del Coliseo.

El cuadro de San Pedro, el considerado primer Papa de la historia, casi de tamaño natural, que durante años estuvo relegado a un segundo plano dentro de la Santa Sede hasta que la esperada confirmación oficial lo puso al nivel del resto de los grandes éxitos del lugar. Jatta recordó que estaba en los apartamentos papales del Palacio Apostólico, un lugar no apto para turistas, y solo se había mostrado al público en un breve período en 1984.

Hasta hace poco se atribuía su autoría a Fra Bartolomé, un fraile dominico dedicado a la pintura, pero la duda siempre estuvo. “El proyecto (para determinar al creador de la obra) empezó en 2019 con Guido Cornini -destacó Jatta-. Las investigaciones y exámenes hechos durante la restauración confirmaron los indicios de que esa obra fue terminada por Rafael. En parte ‘gracias’ a la pandemia hubo tiempo de más para restaurarlas, analizarlas y exponerlas de la mejor forma posible”. La realización fue fechada entre fines de 1518 e inicios de 1519, poco antes de su fallecimiento el 6 de abril de 1520.

Según la especialista, nombrada por el papa Francisco en 2016 para convertirse la primera mujer de la historia al frente de los Museos Vaticanos, Rafael se encontró entonces con el San Pedro de Fra Bartolomé, que era “sencillamente un dibujo preparatorio”, y lo terminó.

“Hay en la obra, de inicios del siglo XVI, una apertura creativa casi del siglo XVIII, un toque de pintura abierta sobre la mano y la cara que marcan la diferencia”, argumentó. Pero más allá de las pistas que aporta el trazo rafaelino, dos documentos de la época, entre ellos un escrito del entonces alcalde de Florencia, ya aseguraban que Fra Bartolomé no había terminado el cuadro de San Pedro.

“Rafael vivió 12 años en la Ciudad Eterna, de 1508 a 1520, en un momento muy feliz para las artes, durante los dos pontificados significativos de Giulio II della Rovere y León X, en los que se creó una situación única en la corte papal para la presencia contemporánea de destacadas personalidades artísticas, desde Miguel Ángel a Leonardo, de Bramante a Sangallo, a multitud de artistas, escritores, filósofos y teólogos”, enmarcó Jatta.

A inicios de 2020, el Vaticano ya había expuesto en la Capilla Sixtina de manera excepcional los tapices que el papa León X (Giovanni de Medici) le encargó a Rafael Sanzio para decorar la ya por entonces magnífica obra de Miguel Ángel.